los textos de las cantatas

Tal y como hemos visto en las dos anteriores entradas sobre la serie para introducción de las cantatas (compositor de cantatas y pequeño diccionario sobre términos de las cantatas) éstas tenían un texto en alemán que servía como base a toda la cantata. Normalmente la base de la cantata era el coral o corales que se desarrollaban a partir de los himnos de la Reforma luterana, bien fuesen del comienzo de la Reforma o posteriores. Estos himnos eran conocidos ampliamente por la feligresía y podían variar en algunos de ellos según la localidad o incluso la iglesia.

Texto para una música

Texto para una música

Los textos de las cantatas están basados en himnos compuestos por el propio Lutero, o en himnos del devocionario de la Reforma, o en salmos o textos de la Biblia que después recogía un poeta y adaptaba y componía para su utilización en las cantatas. A veces incluso era el propio Bach el que cogía un texto y lo llevaba a la cantata sin añadir nada. Hagamos pues un repaso de los autores de los textos de las cantatas sacras de Johann Sebastian Bach:

En 110 cantatas se desconoce el autor del texto. Se sabe en qué trabajos previos están basados, cuáles son las lecturas que originaron el texto, pero no se sabe quién fue el autor. De las 49 cantatas conservadas de todo el 2º ciclo, conocidas como cantatas corales , y que se compusieron entre el 11 de junio de 1724 y la Pascua de 1725 (es decir, diez meses) según el profesor Christoph Wolff el autor pudo ser Andreas Stubel, Konrektor de Santo Tomás y que falleció inesperadamente en enero de 1725, recién salidas del impresor las pruebas del pliego de cantatas destinadas a ser ejecutadas entre el 28 de enero (domingo de Septuagésima) y el 25 de marzo, fiesta de la Anunciación. La otra parte de estas cantatas de autor anónimo, varias de ellas bien podría haber sido Picander su autor.

Hasta en dieciséis ocasiones ( y otras tres más que probablemente) Bach utilizó textos de Salomo Franck. Este buen señor era abogado, científico y, naturalmente, poeta. Oriundo de Weimar comenzó su colaboración con Bach escribiendo el texto para una cantata secular, la BWV 208, en 1713 con motivo del cumpleaños de la señora duquesa Electora de Sajonia y a partir de 1714 empezó a colaborar en las cantatas sacras que el compositor escribió en su periodo de Weimar. Incluso en la etapa de Leipzig, el primer año, escribió el texto para alguna otra cantata. Una de las peculiaridades de los textos de Franck es su mística.

Os dejo con el delicado comienzo de la cantata Ich hatte viel Bekümmernis, BWV 21, con un oboe que, tengo toda la seguridad, os hará las delicias:

Christian Friedrich Henrici, conocido como Picander fue el autor de trece textos de las cantatas de Bach. Estudió derecho en Wittenberg y Leipzig y posiblemente ese fuera su oficio, ejerciendo la abogacía o enseñando derecho, siendo, sin embargo, su gran afición la poesía. Comenzó escribiendo versos satíricos, poemas para aniversarios, bodas y nacimientos, tal y como estaba de moda en la época y por eso fue calificado de poeta del hambre (supongo que por los banquetes donde se leían sus poemas satíricos). En el prefacio de uno de sus volúmenes indicaba que éste había sido musicalizado completamente por Bach en 1729, si bien solamente nueve de las cantatas basadas en aquel libro han llegado a nuestros días. Desde el momento en que otras obras importantes de Bach están basadas en libretos de Picander, como la Cantata del café, BWV 211 y la Pasión según san Mateo, BWV 244 se puede suponer su intervención en una gran cantidad de obras de Bach ya perdidas.

Georg Christian Lehms, bibliotecario, peta y consejero de la corte de Darmstadt, murió joven en 1717, a la edad de 33 años. En 1711 publicó un ciclo de textos de cantatas para cubrir todos los domingos y fiestas del año y estaba dividida en dos partes, los textos para los oficios matutinos y los de las celebraciones que se celebraban después del mediodía. Es de esta segunda parte de donde Bach toma los textos para sus cantatas, dos del periodo de Weimar y siete de Leipzig.

En la primavera de 1725 Bach puso música a los textos de la poetisa Christiane Mariane von Ziegler hasta en nueve ocasiones. Se desconoce la razón específica de esta colaboración que duró un mes, del 29 de abril al 27 de mayo. La poetisa pertenecía a los Romanus, influyente familia de Leipzig con cuyo círculo cultural habría entrado en contacto el músico. Von Ziegler publicó en 1729 un ciclo completo de textos para cantatas. Nunca más volvieron a colaborar.

Aquí tenéis un curioso vídeo con unos dibujos en animación realizados por Ryan Larkin en 1968 y que aquí les han puesto como banda sonora el comienzo de la cantata BWV 39, Brich dem Hungrigen dein Brot, dirigida por Herreweghe. Es una pena que se corta al final, pero creo que merecía la pena verla y, desde luego, escucharla:

Erdmann Neumeister es conocido como el reformador de la cantar de iglesia y escribió hasta cinco ciclos completos de textos para cantatas. Era pastor y un acérrimo opositor del pietismo. En cinco ocasiones, conocidas, Bach utilizó sus textos para alguna de sus cantatas. Como nota curiosa resaltar la utilización de versículos bíblicos en algunas de sus cantatas.

Pues nada, este es el señor Neumeister...

Pues nada, este es el señor Neumeister…

En tres ocasiones Johann Sebastian Bach utilizó los textos e himnos del Reformador Martin Luther. Naturalmente fueron muchas más las ocasiones en que los textos del doctor Lutero sirvieron como base de los textos de las cantatas bachianas.

El Libro del Apocalipsis, utilizado como texto en la cantata BWV 50, para la festividad de San Miguel. En torno a esta cantata hay diferentes debates que empiezan por si era una cantata o un motete y el significado de su texto. Lo más sorprendente es el significado de números simbólicos que aparecen y coinciden en la obra y que se supone unido a la Cábala.

Christoph Helm, Johann Friedrich Helbig, Philipp Nicolai, Johann Michael Heineccius, Paul Fleming, Samuel Rodigast, Johann Hermann, Wolfgang Meuslin, Jakob Schütz, Martin Behm, Johann Olearius, Joachim Neander y Johann Agricola escribieron cada uno de ellos por lo menos el texto de una cantata bachiana. Y digo por lo menos porque es probable que varios sean los autores de las cantatas que quedan por especificar la autoría de su texto.

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las sonatas de Makarski y Jarrett

Si algo tiene la música de Johann Sebastian Bach es que, más allá de preferencias y gustos, caben todo tipo de versiones de sus obras y siempre resulta una pieza mayúscula. Y digo preferencias porque en esto, como en cualquier otro apartado de nuestra vida, también hay diferencias que se presentan a la hora de elegir una u otra versión en virtud del tipo de instrumentos elegidos para abordar la obra (si son de época o son modernos), en relación al seguimiento de o no de las indicaciones históricas o historicistas a la hora de interpretar la partitura, según el tempus utilizado o incluso, si es una interpretación en directo la que vamos a disfrutar según el tipo de lugar donde lo haremos. Pero repito, más allá de las preferencias, si la interpretación es de altura y con un nivel suficiente, la partitura queda ahí, la presencia de la música es un hecho que es imposible de esconder y la obra de Bach ilumina irremediablemente a quien la escucha.

Escucho una Pasión dirigida por Philippe Herreweghe y se me ponen los pelos de punta ante tal belleza, pero no puedo dejar de maravillarme ante la grandeza de la misma obra dirigida por Karl Richter. Son dos versiones en muchos casos contrapuestas, abordadas de manera diferente, pero la obra está presente en la dos, el extraordinario relato humano de la Pasión de Jesucristo por parte de Bach se materializa en dimensiones que siguen su propio camino, que en ocasiones se acercan y después se alejan, pero que tienen el mismo principio e igual meta. Las Variaciones Goldberg interpretadas por Leonhardt al clavecín son algo exquisito, al decir de muchos, pero mis oídos de este siglo XXI no están acostumbrados a ese sonido tan dieciochesco, y mira que lo he intentado y lo intento, pero aún y todo en cualquiera de las audiciones de esa interpretación la música me llega nítida a mi ser y soy capaz de impresionarme ante tal belleza. La misma obra interpretada por, digamos, Glenn Gould, con un piano moderno, con una versión en el año 1955 llena de frescura y genialidad y otra del 81 con una madurez serena y llena de una meditación que te recorre el alma entera. Dos versiones que cada vez que las escucho me conectan con el ritmo de este planeta obligado a ir más deprisa de lo que le gustaría. Y la partitura, la obra de Bach continúa ahí, extasiándonos de diferente manera, pero extasiándonos. Y qué diríais de diferentes arias de la Pasión interpretadas con un conjunto de violas o las variaciones abordadas con un arpa. No siguen las indicaciones del propio compositor, pero el espíritu de la obra sigue indeleble como el primer día que las ejecutó el músico alemán.

Glenn Gould

Glenn Gould

El álbum que traigo hoy aquí pertenece a esa versiones que quizás no respeten la integridad de las indicaciones de la partitura o del instrumento para el que fueron escritas, pero no tengo ninguna duda que guardan el sentido que quiso darle el genial músico. Las sonatas BWV 1014 a 1019 fueron compuestas para interpretarse con violín y clavecín. En la versión que traigo hoy se utilizan un violín y un piano. Ejecutan estas sonatas Michelle Makarski y Keith Jarrett, dos carismáticos artistas que desarrollan su trabajo tanto en el jazz como en el repertorio clásico.

Nacida en el estado de Michigan, Michelle Ruggiroli Makarski tuvo su primer contacto con el violín a través de su padre, Marion Makarski, profesor de instrumentos de cuerda. Mientras continuaba con sus estudios de violín finalizó sus estudios en la Universidad de Michigan, donde se graduó magna cum laude como estudiante del prestigioso Paul Makanowitzky. Su interpretación ante Pau Casals, Felix Galimir, Sandor Vegh y muchos otros en el Festival de Marlboro Music le abrió las puertas en el desarrollo de su futuro como violinista. Recibió también clases magistrales de Nathan Milstein y tras ganar diferentes concursos internacionales se instaló en Europa, donde ahora desarrolla su labor y ofrece conciertos junto con otros músicos europeos y estadounidenses, así como recitales de su extenso repertorio para violín solo.

Makarski ha sido reconocida internacionalmente por sus imaginativas versiones en diferentes géneros y su expresiva ejecución del repertorio que va de la música antigua y barroca hasta jazz y obras contemporáneas, con una carrera singular seguida en silencio que muestra una excelente versatilidad artística y un sonido poco común. La colaboración con Keith Jarrett en una serie de conciertos en el Lincoln Center le llevó a asociarse con su actual discográfica, ECM Records, habiendo grabado unos cuantos álbumes muy elogiados y premiados incluyendo conciertos, jazz y música de cámara. Su reciente álbum en solitario, To be sung on the water , con obras de Giuseppe Tartini y del compositor estadounidense Donald Crockett, se anunciaba en la prensa internacional como “un triunfo conceptual y artístico”. Según BBC Music Magazine está entre los violinistas contemporáneos más importantes.

Michelle Makarski sonríe junto a su violín

Michelle Makarski sonríe junto a su violín

Keith Jarrett, nacido en Allentown, Pensilvania, un 8 de mayo de 1945, empezó a estudiar piano a los tres años de edad, demostrando inmediatamente grandes aptitudes, y en 1952 debutó profesionalmente en un concierto público, al tiempo que estudiaba batería, vibráfono y saxo soprano. Después de estudiar en Boston durante un año, se trasladó a Nueva York, donde grabó su primer disco y desde 1965 forma parte del cuarteto de Charles Lloyd. En 1971 empezó a trabajar junto al gran Miles Davis tocando el teclado electrónico, siendo ésta la última vez que utilizó dicho instrumento. En 1976 grabó como organista en la abadía benedictina de Ottobeuren.

Se trata de uno de los maestros del jazz de vanguardia, cuya producción más sobresaliente es una serie de piezas improvisadas grabadas en directo en diferentes ciudades. Y probablemente estos sean sus trabajos más famosos, pero es sin duda un enorme virtuoso. Muy versátil, Jarrett ha interpretado lo mismo música de autores del barroco europeo, como Johann Sebastian Bach o Georg Friedrich Händel, o piezas para piano clásico, clavicordio, clavecín y órgano, que autores minimalistas contemporáneos como Arvo Pärt o jazzistas actuales como Miles Davis, Chick Corea, Jan Garbarek, Gary Peacock, Charlie Haden y Jack DeJohnette entre otros. Jarrett, que tiene la reputación de ser un perfeccionista excéntrico, mientras toca, suele vocalizar de forma expresiva.

Keith Jarrett vive la música con expresión

Keith Jarrett vive la música con expresión

Al hilo de lo que comentaba al principio, nadie podrá negar que si la música para clave de Bach ha dado pruebas de calidad indiscutible, hemos disfrutado de unas cuantas versiones para piano que no podremos olvidar jamás. Y en esta línea se sitúa el trabajo que hoy paso a comentar, editado y publicado por ECM Records y que nos ofrece las Sonatas instrumentales para violín y piano BWV 1014 a 1019 en la interpretación de Michelle Makarski y Keith Jarrett. No hace ni un año, en noviembre de 2012, salía al mercado un doble álbum con las mismas seis sonatas de Johann Sebastian Bach para violín y clavecín bajo la interpretación de Ton Koopman y Catherine Manson, publicado por Challenge Records. Dos versiones, dos mundos.

Si algo tienen de particular estas obras es que no son unas sonatas para violín con piano o para piano con violín, no. Son, verdaderamente, unas sonatas en donde el piano no es un mero acompañante a la voz siempre poderosa del violín. Es decir, no se limita a hacer el acompañamiento, el bajo continuo, al violín, sino que se convierte en una voz paralela, en este caso la mano derecha del teclado, que junto con la voz del violín mantienen un diálogo profundo, ahora uno, ahora el otro.

Johann Sebastian Bach compuso este grupo de sonatas instrumentales, construidas según el esquema de sonata da chiesa (lento-rápido-lento-rápido), durante la segunda mitad de la década de 1710 en Köthen, seguramente hacia 1717. Escritas en contrapunto severo, la profundidad y la meditación se hacen presentes en este ensayo intelectual en el que el compositor alemán dejó la huella de un perfecto estilo fugado denso, enmarcado en una estructura peculiar, a medio camino de la forma de concierto barroco y trío sonata. Al decir de muchos nos encontramos ante lo que podría ser el primer concepto de música de cámara moderna.

Makarski y Jarrett interpretan la música de Bach con sonoridades exuberantes, diálogos ingeniosos y, sobre todo, con una portentosa imaginación. Un testigo impagable y sensacional de estas extraordinarias obras barrocas que, con toda certeza, conmoverán a quien las escuche. Tampoco hay ninguna duda de que levantarán críticas. Las mismas que todavía hoy levantan las grabaciones de Gould.

Six Sonatas for Violin and Piano

Six Sonatas for Violin and Piano

Cuando escuche el disco por vez primera me quedé embriagado de la profundidad de algunos de sus números, la delicadeza en otros, el clima de meditación que se desprende en muchos de sus movimientos lentos y en cuanto a los movimientos rápidos algunos de ellos son auténticas danzas, juegos en otros casos y una virtud en la ejecución de todos.

Sonata nº 1 en Si menor, BWV 1014. En el segundo movimiento, hay algunas notas que dan idea de la sensibilidad y precisión de Bach. En algunas de sus sonatas el violín comienza con el teclado de tal manera que puede parecer que falta algo, con una sensación de vacío o de incompleto. Este problema lo resolvió el compositor con unas indicaciones para ejecutar con la mano derecha del piano, como por ejemplo en el comienzo de este movimiento. El sonido del violín en este movimiento me tiene hechizado. Allegro:

Sonata nº 2, en La mayor, BWV 1015. El tercer movimiento de esta sonata es una de las obras maestras de Bach, aunque no sea tan conocida como otras piezas. Se trata de un canon perfecto en donde la primera voz la lleva el violín y la segunda le sigue el teclado. Comienza el violín con un compás de antelación y le sigue el piano hasta la última nota. Es una melodía maravillosa, con un ambiente particular de serenidad en la tristeza. Andante un poco:

Sonata nº 3, en Mi mayor, BWV 1016. Resulta tremendamente similar, no se si por ser la misma tonalidad, o por el uso similar de los acordes, pero el caso es que el primer movimiento de esta tercera sonata tiene mucho parecido a algunas partes del estudio para piano de Chopin en mi Mayor. El segundo movimiento es una clara descripción de la felicidad infantil: el tema es de una alegría absoluta y la sencillez, el brillo y la estructura rítmica es asombrosa. Allegro:

Esto y el último movimiento son como droga para los dos intérpretes. No me extraña que nos de por pensar en una carrera cuando escuchamos la última parte. Allegro:

Sonata nº 4, en do menor, BWV 1017. Esta sonata se inicia con una siciliana, ese ritmo de danza que se asocia automáticamente con la melancolía, en este caso con una triste y dulce resignación. Es una parte difícil de tocar pero de una belleza impresionante. Por cierto a mi me recuerda a la parte de violín que acompaña a la voz de alto en el aria Erbarme dich de la Pasión según San Mateo, BWV 244. Largo:

El tercer movimiento se presenta como un oasis de serenidad después de la avalancha de la segunda parte, pero no es sino un descanso para retomar una dura batalla en el cuarto movimiento, que, por esa razón, puede recordar al más famoso primer movimiento de la 5ª Sinfonía de Ludwig van Beethoven. A ver qué os parece.  Primero el tercer movimiento, Adagio:

Y seguidamente el cuarto movimiento, Allegro:

Sonata nº 5, en Fa menor, BWV 1018. Quizás la más profunda. El primer movimiento, dulce y triste, a veces parece un cielo que se abre, que permite pasar los rayos del sol reluciente que está detrás, pero tras la ilusión de unos segundos y de calor reconfortante, el dolor regresa una y otra vez. Creo que es difícil encontrar algo más profundo en la música de cualquier tiempo. ¡Y pensar que hay gente que dice que no le gusta la música de Bach porque le parece fría y racional! Después de escuchar este movimiento solo alguien ignorante o con nula sensibilidad podría hacer semejante afirmación. Largo:

Hasta ahora no ha habido problemas para observar un maravilloso diálogo entre el violín y el teclado, en este caso el piano. Pues bueno, en el tercer movimiento de esta sonata es el teclado el que lleva la voz cantante, el que manda en la partitura, relegando al violín el papel de simple acompañante. Es una sonata, de una notable tristeza que en este movimiento ofrece algunos instantes de alivio que, no tengáis ninguna duda, quedan aniquilados por el difícil cuarto movimiento.  Tercer movimiento, Adagio:

Sonata nº 6, en Sol mayor, BWV 1019. Esta es la excepción en todas las sonatas por partida doble. Porque consta de cinco movimientos y porque comienza por un movimiento rápido. La primera parte recuerda al estilo italiano de concierto, con alternancia entre la orquesta y el instrumento principal repitiendo la misma frase. Allegro:

Pero es el tercer movimiento el que nos sorprende en una sonata para dos instrumentos ya que uno solo es el que ejecuta toda esta parte mientras el otro permanece en silencio. Protagonista, el piano. Allegro:

Un quinto movimiento brillante, rápido y abrumador cierra la sonata y todo el trabajo de una manera a la sonata nº 3. Allegro:

Bueno, ¿qué os parece esta versión? ¿Os ha gustado? ¿Cuáles son vuestras versiones preferidas de estas seis maravillosas piezas? ¿Tenéis algún otro dato que aportar?

la Matthäus-Passion de la Berliner (2010)

La Berliner Philharmoniker, la más famosa de las orquestas de Europa (con permiso de la Wiener Philharmoniker) y una de las mejores del mundo, no es reconocida precisamente por la música antigua o barroca ya que sus más impresionantes interpretaciones son principalmente de la mano de Beethoven, Mahler, Dvorák, en general los compositores a partir de la muerte, curiosamente, de Bach y los contemporáneos de cada época de la orquesta. De entre los muchos directores siempre quedarán en nuestra memoria Wilhelm Furtwängler, Herbert von Karajan o Claudio Abbado. El caso es que, desde 2002, dirige la prestigiosa orquesta el director inglés Sir Simon Rattle y esto introdujo algunos cambios sustanciales. Por de pronto dejó de ser una sociedad mixta público-mercantil para pasar a ser una fundación pública y a nivel musical se ha reforzado el repertorio tradicional de la orquesta, combinándolo con una fuerte presencia de la creación contemporánea, y de músicas hasta entonces ajenas a los programas de la Filarmónica. En este nuevo repertorio y debido a la experiencia anterior de Rattle en interpretación con criterios históricos de la música barroca y clásica se ha reforzado, también , la música de Johann Sebastian Bach, que, desde luego, ya era conocida por la orquesta (ahí están, por ejemplo las grabaciones de la Mathäus-Passion por parte de Karajan o Abbado).

Sir Simon Rattle

Sir Simon Rattle

La Berliner Philharmoniker no es ajena al avance tecnológico y en diciembre de 2008 se puso en marcha la página web de la Sala de Conciertos Digital, a través de la que, mediante subscripción, se puede tener acceso, mediante streaming en directo, a todos los conciertos de abono de la orquesta en la Philharmonie (la sede y sala de conciertos de la orquesta), en video de alta definición y con sonido de alta calidad. Asimismo, mediante un servicio de VoD (Video On Demand), los subscriptores pueden tener acceso al archivo digital de todos los conciertos que se han ido retransmitiendo, conciertos históricos, documentales y entrevistas con los artistas. El funcionamiento es similar a otras web similares y mediante el pago de una cantidad se tiene acceso a una u otra posibilidad para ver y escuchar los conciertos. La posibilidad de ver unos cuantos gratuitamente es de agradecer ya que ofrece la oportunidad de conocer el producto sin tener que hacer un desembolso. Entre la posibilidades están la suscripción mensual que se renueva automáticamente (14,90 €) o la entrada para una semana (9,90 €), para un mes (24,90 €) o para un año (149,00 €). Yo me decanté por la entrada para una semana. Y me quedé encantado.

Entre los diferentes conciertos que se pueden disfrutar en diferido, con una imagen y un sonido excepcionales, hay varias obras de Bach como, por ejemplo, los preludios corales para órganos y orquesta Komm, Gott, Schöpfer, Heiliger Geist BWV 667 o Schmücke Dich, o liebe Seele BWV 654, la Suite para orquesta nº 3 BWV 1068, el motete Lobet den Herrn, alle Heiden BWV 230, el Magnificat en Re Mayor BWV 243, el Concierto para clavecín (aquí interpretado al piano) nº 1 en Re menor BWV 1052, la Suite para orquesta nº 1 BWV 1066, las Variaciones Canónicas para órgano sobre un coral navideño Vom Himmel hoch da komm’ ich her BWV 769, la cantata Ich steh mit einem Fuß im Grabe BWV 156, el Preludio para la Partita de violín nº 3 BWV 1006 y la Matthäus-Passion BWV 244 (una interpretación de 2010 y otra de 2013). Atentos a la emisión de conciertos en streaming en directo porque se anuncia, para el 28 de febrero de 2014, la Johannes-Passion BWV 245.

En fin, que este pasado largo fin de semana aproveché para deleitarme con la interpretación que la Berliner Philharmoniker y el Rundfunkchor de Berlin hicieron el 11 de abril de 2010. Antes de comentar este interpretación quiero partir del hecho de que estoy más acostumbrado a las versiones de carácter historicistas, con instrumentos de época y con coros más pequeños, incluso con versiones de “una voz por parte”, pero esto no quita que haya versiones “clásicas”, como las de Richter con esta obra, que me parezcan sublimes. Dicho esto, paso a comentar la delicia de la que disfruté.

Sir Simon Rattle dirige la Berliner en la Mathäus-Passion

Sir Simon Rattle dirige la Berliner en la Mathäus-Passion

Esta versión es escenificada y eso ya, de por sí, supuso unas cuantas críticas. Está claro que la Pasión según San Mateo no fue compuesta para escenificarla en un escenario. Tenía un cometido muy concreto que era celebrar en el contexto de un acontecimiento religioso la pasión y muerte de Jesucristo. Es más, el contexto era también muy específico pues formaba parte de las celebraciones litúrgicas de la Iglesia luterana del primer tercio del siglo XVIII en la muy ortodoxa Leipzig. Los más puristas suelen opinar que esta obra hay que interpretarla en una iglesia en el tiempo de Semana Santa, pero si es por ser purista habría que conocer muy profundamente la liturgia luterana del XVIII, la teología ortodoxa de la Reforma protestante de aquél tiempo e incluso la vida religiosa en el Leipzig de 1724, con lo que nos encontraríamos con que sólo un puñado de eruditos podrían tener acceso a la obra. Yo soy de los que opino que cuanto más te acerques histórica e interpretativamente a una obra más posibilidades tendrás de conocer las intenciones creadoras de quien compuso la obra, pero eso no significa que esa sea la única manera de disfrutar con una obra. A mi me ha maravillado esta obra en una catedral, no hay duda, pero de la misma manera una interpretación en una sala de conciertos ha sido capaz de remover mi espíritu como nunca antes me había ocurrido. ¿Cuál de las dos maneras es la más correcta? ¿La que me maravilló en una iglesia o la que me llegó espiritualmente en un auditorio? En fin, que esta versión está semi-escenificada, es decir, los diferentes personajes de esta pasión se mueven por el escenario y actúan en sus papeles, como también lo hace el coro y hasta los miembros de la orquesta. La dirección artística corre a cargo del controvertido Peter Sellars y sitúa en el centro del escenario una caja que recuerda constantemente el final de esta pasión, la tumba de Jesús, las dos orquestas y a cada lado de ellas los dos coros. Los solistas y el propio coro se mueven por el escenario e incluso entre el público. Rattle, un poco más elevado, dirige y controla la gran obra. Una de las singularidades de esta escenificación de la Berliner es que Jesús canta sus partes siempre desde un palco y el Evangelista no solo es el hilo conductor de la obra sino que es quien representa la acción de Jesús.

Este es el video presentación que he podido encontrar en Youtube:

Sir Simon Rattle dirigió a la Berliner Philharmoniker, al Rundfunkchor Berlin, al Knaben des Staats- und Domchors Berlin y en los papeles solistas a Camilla Tilling SopranoMagdalena Kožená Mezzo-SopranoTopi Lehtipuu Tenor (Arias)Mark Padmore Tenor (Evangelista)Thomas Quasthoff Barítono (Arias) y a Christian Gerhaher Barítono (Jesucristo). Para esta obra contaron también con la participación en algunos momentos de la magnífica Hille Perl con la viola da gamba y durante toda la obra dos laúdes bajos para el continuo.

Comienza la obra con los dos coros alrededor de una caja de madera, que recuerda irremediablemente a una lápida , los miembros de los dos coros la están mirando y entonces comienza la música, esa primera parte que nos va a llevar hasta el prendimiento de Jesús en el Huerto de Getsemaní. Conforme avanza la música de este precioso coro los miembros de los dos coros se van moviendo desde el centro hacia sus respectivos lugares, pesadamente, como si supiesen qué es lo que viene ahora, cuál es el destino de Jesús, y se vuelven de vez en cuando. Van todos de negro. Los solistas están sentados en diferentes lugares y empieza el diálogo entre el coro I y el II, es un diálogo que se traduce en casi conversaciones personales entre los cantantes y en medio de este diálogo de las Hijas de Sión suenan las voces infantiles desde las gradas de los espectadores con la coral del creyente. Verdaderamente impresionante.

Con el Evangelista en el centro del escenario y Jesús en un palco lateral , tras el recitativo se pasa al primer coral que el coro I interpreta en el escenario como una invitación a la primera meditación. Amado Jesús, ¿qué pecado has cometido que merezca tan dura sentencia? Aparece en el escenario la Kožená que canta el aria Buß’ une Reu, El dolor y el arrepentimiento parten en dos el corazón pecador, acompañada con dos flautas traveseras y vislumbra la emoción que nos va a hacer pasar esta maravillosa cantante. Se sitúa detrás del Evangelista, de Padmore, al que canta como si fuese Jesús, para situarse después a sus pies. Es increíble como actúa. Insuperable.

Magdalena Kožená consuela a Mark Padmore

Magdalena Kožená consuela a Mark Padmore

Tras la primera intervención del Iscariote entre el público (verdaderamente sorprendido) entra la soprano Tilling, toda embarazada, para cantar el aria Blute nur, du liebres Herz, que comenta desgarradamente la traición de Judas, que ya ha subido al escenario.

El aria de soprano Ich will dir mein Herze schenken, Quiero entregarte mi corazón, es una entrega alegre. Todo se relaja, la música cambia de atmósfera para convertirse en más confiada. Camilla Tillin casi baila el aria, da pequeños saltos, los dos oboes le acompañan en esta tímida danza, paréntesis de la tragedia, hasta la orquesta sonríe. Judas abandona la escena, pues nada tiene que hacer ahí. Se va a cometer su traición.

Se inicia la escena del huerto de Getsemaní y suena la coral Erkenne mich, mein Hüter cuya melodía aparece hasta en cinco ocasiones en la obra. Es el comentado coral de la Pasión. Llévame contigo! Tras la intervención de Pedro vuelve a sonar el coral como una fidelidad a Jesús y es en mitad de ese número cuando llega la dulzura con las palabras Cuando te encuentres en el instante final te abrazaré y tomaré en mis brazos y en mi regazo. El coro es verdaderamente bueno. En el final de este número el Evangelista se tumba en el suelo en un adelanto del final ya sabido.

En el aria para tenor con coro, el Ich will bei meinem Jesu wachen, y acompañado del extraordinario oboe Albrecht Mayer, Topi Lehtipuu, desde el fondo del escenario, casi subiendo a las gradas de los espectadores, nos deja sin habla. Es impresionante. Lehtipuu comienza el aria sentado en el suelo y poco a poco logra levantarse. Un coro está sentado, incluso medio dormido, como los apóstoles en el huerto y como dice el texto, como se adormecen los pecados, la melodía suena dulce y triste al mismo tiempo, con un coro hablando de la actitud de vigilancia y el otro adormecido. Es un momento lleno de sentimiento. El coro proclama que Su muerte nos purifica. Al finalizar esta maravilla el Evangelista, como aceptando el transcurso de la narración, se levanta del suelo.

El tenor Topi Lehtipuu y el oboísta Albrecht Mayer

El tenor Topi Lehtipuu y el oboísta Albrecht Mayer

El aria de bajo, interpretado por el barítono Thomas Quasthoff, Gerne will ich mich bequemen, nos dice que está dispuesto a acompañar a Jesús en este sufrimiento. Quasthoff, con su deformidad física a causa de una enfermedad pasada en la infancia, canta al Evangelista diciéndole que quiere aceptar él también ese cáliz, le dice a la cara del narrador que de la palabra de Jesucristo llega la suavidad a la amargura de la pasión. Otro momento impresionante.

Termina la primera parte con el coral O Mensch, bewein dein Sünde groß, que antecedía al sermón. Los dos coros se van corriendo, literalmente, de sus lugares, y se sitúan entre el público, con el coro de niños. Espectacular fin de la primera parte con los dos coros interpretando al unísono la melodía del coral mientras las sopranos y los niños se encargan de cantar el cantus firmus. El Evangelista, en una representación de Jesús ya traicionado, ya apresado, yace con las manos maniatadas encima de lo que será el sepulcro. Tras finalizar el coro todos se van en silencio y se hace la oscuridad. Irrumpen los aplausos. Alemanes hasta la médula.

La segunda parte, la que relata el juicio, condena y muerte de Jesucristo comienza con el aria para contralto y coro Ach, nun ist mein Jesus hin, de nuevo un diálogo entre la Hija de Sión y los fieles. Mi buen Jesús ya no está aquí dice la Kožená, buscándolo y preguntando al coro que le contesta entre caricias y buenas maneras que le acompañará a buscarlo en la angustia de su alma que sigue preguntando. En este aria la mezzo-soprano empieza a abrir las puertas de su interpretación extraordinaria que veremos en esta parte.

En el aria número 35, Lehtipuu pide paciencia ante las difamaciones y el falso testimonio que está sufriendo Jesús ante Caifás. Hille Perl se sitúa con su viola da gamba en el centro, vestida de negro y el tenor arrodillado a sus pies le canta lo de la paciencia y ella sigue con los acordes que martillean como las falsas acusaciones que recibe Jesús. El Evangelista lo observa todo sentado sobre la futura lápida.

El siguiente número con el que el silencio se corta es el famosísimo aria para contralto Erbarme dich, mein Gott. Bien, vamos a situarnos. Jesús es reo de muerte, han empezado a golpearle y a escupirle y mientras tanto la gente, que ha reconocido a Pedro, le señala a éste y le pregunta si es uno de sus apóstoles. Pedro, por tres veces seguidas, reniega de su maestro y entonces, cuando el gallo canta, recuerda que Jesús le había adelantado ese momento y él le había dicho que nunca le abandonaría y sale de allí corriendo amargamente. La Hija de Sión, el contralto, en este caso la mezzo, se apropia de los sentimientos de Pedro y acompañada por el llanto de un violín, aquí el fantástico 1er concertino Daniel Stabrawa, entona, entre gemidos, su arrepentimiento. El violinista de pie, ella arrodillada a sus pies. Ten piedad de mi, le invoca y el violín, ese maravilloso violín, en esos momentos de amargura es el consuelo que Bach nos deja. Es, desde luego, uno de los momentos más bellos de toda la obra y de toda la producción bachiana. La mezzo-soprano llora y los demás aguantamos como podemos con un nudo en la garganta. El Evangelista consuela a Pedro totalmente derrumbado. El coro responde en el siguiente número con la coral Bin ich gleich von did gewichen, un grito de esperanza que dice Si alguna vez me aparté de ti, ahora retorno. 

Magdalena Kožená canta a los pies de Daniel Stabrawa

Magdalena Kožená canta a los pies de Daniel Stabrawa

En el aria del bajo, el fiel creyente, reclama la libertad de Jesús acompañado del violín solista y el coro II con una música decidida y exigente. El violinista, el otro primer concertino, Daishin Kashimoto, fantástico. La escena del violinista de pie tocando con fiereza su violín ante un Quasthoff sentado encima de un cubo, que le responde que le devuelva a Jesucristo es impresionante.

Tras el relato del Evangelista llega el turno de nuevo al coral, con la melodía del coral de la Pasión, que nos recuerda el camino a seguir. Tras esto llega el momento de las turbas gritando que prefieren a Barrabás en vez de Jesucristo y exigiendo la crucifixión. El coro espectacular. Jesús acaba de perder su última oportunidad. Su condena a muerte es la cruz.

El aria para soprano Aus Liebe will mein Heiland sterben. Este aria es un caso interesante, de los pocos de la producción del Cantor de Santo Tomás, ya que la soprano dialoga con la flauta travesera, el maravilloso Emmanuel Pahud, con el único acompañamiento de dos oboes da caccia (Andreas Wittmann y Dominik Wollenweber), sin continuo ni nada. El texto que aborda con belleza Camilla Tilling habla del Amor por el que va a morir Jesús. El asombro ante la muerte por amor de Jesucristo se encarna en una música bellísima. Tras el aria sigue el relato y en un momento dado el coro se levanta de sus asientos gritando que Su sangre (la de Jesús) caiga sobre ellos, mientras se tocan la cara, el cuello y el pecho con angustia. La expresión de la cara de Padmore, el Evangelista, que observa esta escena, es de una tristeza aplastante. El siguiente recitativo por parte de la voz de contralto pide, grita, clama, que se termine la tortura de Jesús y mientras tanto, el Evangelista, representa a Jesús atado de manos mientras es azotado con unos violines que resuenan como latigazos.

El aria que sigue fue uno de los que más me impresionó en esta versión semi-escenificada. Magdalena Kožená se sitúa al principio detrás del evangelista, que en estos momentos está representando a Jesús azotado. Le canta Können Tränen meiner Wangen, le mira la espalda azotada, le toca las flagelaciones, Padmore se mueve por el dolor del contacto y en un momento dado la mezzo no tiene más remedio que sostenerle en brazos. Le dice Si las lágrimas de mis mejillas no consiguen nada, tomad mi corazón y convertidlo en cáliz de sacrificio con la sangre que fluye de las heridas. Cuando canta mi corazón es como un cáliz lo sostiene entre sus manos y lo muestra a todos. Sigue el aria mientras abraza con cuidado el cuerpo torturado, llorando y mientras le tiene en brazos le mira a la cara y le sigue cantando hasta que finalmente, tras despedirse de él por última vez, le abandona llorando mientras Jesús la observa y hasta desaparecer de escena. Muy impresionante. No tengo palabras. Una música triste y bella. Muy bella.

Poco después llega de nuevo el coral de la Pasión, en este caso O Haupt voll Blut und Wunden, ¡Oh rostro lacerado! El coro de pie canta a Jesús, representado en el Evangelista sentado en la lápida, preguntándole ¿quién se ha ensañado de forma tan infame con la luz sin par de tus ojos? La actuación de Padmore es extraordinaria. Poco después, al comienzo del aria para bajo y viola da gamba Komm, süßes Kreuz, el Evangelista cae al suelo representando las caídas de Jesús con la cruz y Bach quiso representar el andar agobiado y renquean de quien lleva su cruz. El bajo, sentado encima de la lápida, con Hille Perl sentada también, en nombre del creyente, acepta su cruz. La Pasión enfila hacia el conocido final.

Thomas Quasthoff y Hille Perl. Sencillamente espectacular

Thomas Quasthoff y Hille Perl. Sencillamente espectacular

En el aria de contralto Sehet, Jesus hat die Hand la voz solista invita al coro II a refugiarse en los brazos abiertos de Jesús crucificado. Y así es como Magdalena Kožená canta el aria, acompañada por los dos oboes, con los brazos abiertos a todo el mundo, dando vueltas por el escenario, llegando al coro que le responde, Magdalena besa a miembros del coro, de la orquesta, y abandona el escenario sonriendo. Poco después muere Jesús, se hace por un momento el silencio y entonces se repite el coral de la Pasión, en esta ocasión en un íntimo recogimiento. El coro de pie y muy calladamente, como en un susurro canta Cuando yo haya de partir, no te apartes de mi! Precioso.

Magdalena extiende sus brazos en cruz

Magdalena extiende sus brazos en cruz

En el aria del bajo, Purifícate, corazón mío, sentado encima de la lápida, con las mujeres y el evangelista juntos, con las manos enlazadas. El frescor y la brisa de la tarde inunda la música bellísima de este aria que pide al corazón que se purifique para poder enterrar el cuerpo de Jesucristo. Es una suave melodía, amplia, inmensa, con una sensación de felicidad serena y de placidez por el descanso del cuerpo sin vida. El bajo está espectacular en este número. En el siguiente recitativo, que relata el entierro, el evangelista se tumba sobre la lápida, presente en todo el desarrollo de la obra, y desde ahí canta (verdaderamente espectacular), las mujeres sientan alrededor de la tumba, el bajo en la cabecera de la misma y el tenor a un lado de rodillas.

En el último recitativo intervienen las cuatro voces y el coro como una meditación sosegada ante el sepulcro. Jesús mío descansa en paz. El coro I se levanta y se encamina hacia la tumba. En el grandioso coro final el coro I rodea el sepulcro y se sientan como en un gesto de recogimiento mientras el coro II continúa en su lugar. Este coro final se canta con todas las voces vocales e instrumentales unidas. El coro desea a Jesús un dulce descanso. Finalmente el coro II va hacia el sepulcro pero se queda cantando entre los músicos de la orquesta. Es como una escena de pintura. Al final todos se levantan en señal de profundo respeto y avanzan hacia la tumba para rodearla completamente como si fueran una piña. Termina la obra. Pasados tres segundos los miembros del coro vuelven sus caras al público mientras los músicos han quedado paralizados con la posición de su última nota. Simon Rattle mantiene sus brazos suspendidos en el aire en ese último gesto final. Gran silencio. Tras treinta segundos de inmenso silencio y con el tiempo suspendido en el aire la pequeña luz de bombilla situada en el escenario empieza a apagarse y entonces suena el primer bravo y los aplausos inundan la sala.

Solo puedo decir que es espectacular. La orquesta, el coro, los solistas y los músicos invitados. Una referencia de esta magna obra. Ha sido editada en DVD y Blu-ray. Yo ya la he pedido.

Matthäus-Passion DVD

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