pequeño diccionario sobre términos de las cantatas

Proseguimos con esta sencilla introducción a las cantatas de Johann Sebastian Bach que comenzamos con la entrada compositor de cantatas. A nada que empecemos a escuchar las cantatas bachianas iremos leyendo algunas palabras que sería conveniente tener claro su significado. Quien más y quien menos podemos decir qué es un aria, incluso un recitativo, y puede ser que sepamos qué es un coro, pero si vamos a términos como coral, que en un principio puede parece sencillo, es posible que tengamos más dificultades. El caso es que estos términos adquieren un significado algo más complejo en las cantatas sacras de Bach que, no lo olvidemos, formaban parte de una liturgia totalmente ortodoxa de la Iglesia luterana de Sajonia con el orden social y político que había en aquél principado a principios del siglo XVIII. Pero os aseguro que teniendo estos conceptos claros podemos disfrutar mucho más de la experiencia de escuchar una cantata de Johann Sebastian Bach. La mayoría de las definiciones han sido tomadas del libro Bach. Repertorio completo de la música vocal, de Daniel S. Vega Cernuda, en su capítulo Glosario de términos más frecuentes. En algunos de los términos he completado con otros autores.

A capella. Interpretación de música vocal sin acompañamiento musical. El nombre viene del conjunto de voces e instrumentos que acompañaba el servicio probado del Papa en la Capilla (capella) Sixtina y por lo tanto indica, de la misma manera, la técnica por la cual el compositor se plantea que dispone de una capella de voces humanas para las que escribe. En la obra de Bach se refiere a los instrumentos que doblan al bajos continuo, por un lado, y a la voz humana por otro.

Aria-duetto. El aria es una pieza de carácter profundamente melódico para una voz y que cuando va destinada a dos voces se designa aria-duetto. Esta pieza va designada generalmente, aunque no siempre, a un cantante. Podríamos decir que el aria es la que lleva la carga emocional de una obra y por lo tanto la que más posibilidad da a quien canta (y evidentemente a quien compone la música) de mostrar su talento.

Aquí tenéis un precioso ejemplo de un duetto en una cantata de Bach. Se trata del aria-duetto que abre la cantata Ich lebe, mein Herze, zu deinem Ergötzen, BWV 145:

Arioso. Es una parte, normalmente corta, algo más cantable y melódica dentro de un recitativo.

Canon. Es la forma más estricta de imitación en la música. La voz antecedente empieza la melodía que la siguiente (o consecuente) reproduce posteriormente estableciendo un diálogo entre  ambas.

Cantata coral. Denominadas así por articularse en torno a un coral de la tradición religiosa de la Reforma. En el caso de Bach designa al ciclo que dispone el compositor a partir del 11 de junio de 1724 y hasta la fecha de la Anunciación de 1725.

Cantus firmus. Melodía que sirve de base para una obra polifónica, bien de origen gregoriano o, como en el caso de Bach, tomadas del repertorio religioso tradicional de la Reforma.

Coral. Canto religioso de la Reforma luterana, esencialmente melódico y destinado al pueblo fiel constituido en coro. Consta de varias estrofas, todas cantadas con la misma melodía. En la tradición bachiana el término se utiliza referido a la conjunción del texto en alemán y melodía pertenecientes a la tradición religiosa luterana.

En esta ocasión os dejo con el tercer coral de la cantata BWV 144, Nimm, was dein ist, und gehe hin, en el que se ve claramente el tipo de melodía que cantaba toda la comunidad. En este caso Bach utilizó una melodía de Severus Gastorius de 1681:

Coro. Conjunto de personas que interpretan una pieza de música vocal de manera coordinada. Es importante no confundirlo, en la obra de Bach, con coral.

EKG. (Evangelisches Kirchengesangbuch) Cancionero oficial de cantos religiosos de la confesión luterana.

Gottesdienst o Servicio divino. En su sentido más estricto se refiere al equivalente de la misa católica.

Himno. Composición poética de libre invención y número indefinido de estrofas. Era el texto en alemán que servía de base literaria al coral.

Parodia. Sin sentido peyorativo, designa la reelaboración de una obra mediante la sustitución de un texto por otro o la versión para otros medios vocales o instrumentales.

Recitativo. Declamación de un texto de forma silábica, como podría ser la recitación salmódica, en la que quien canta se adapta al ritmo normal del habla. En la obra de Bach es la parte que relata los acontecimientos.

Ritornello. En este caso es el preludio, interludio y postludio de un aria o coro.

Tempo. Velocidad de interpretación de una obra musical.

Estos son los principales términos que irán saliendo en esta pequeña introducción de las Cantatas bachianas y en muchas de las entradas que vaya escribiendo sobre la obra de Bach. Es importante tenerlos en cuenta para no confundir significados aunque lo mejor, siempre, es acudir a la fuente, es decir, a la propia música de Bach, para comprender el significado de los mismos.

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músico de corte

Hoy llega la cuarta conferencia del ciclo que la Fundación Juan March organizó para conmemorar el 250 aniversario del fallecimiento de Johann Sebastian Bach en aquél año 2000. Esta conferencia lleva por título J. S. Bach, músico de corte.

El joven Bach... aunque hay quien dice que no es él

El joven Bach… aunque hay quien dice que no es él

La etapa que Bach estuvo en la corte del duque de Köthen, de 1717 a 1723, es la más intensa de su vida en lo que a música profana se refiere. El príncipe Leopold von Köthen era un gran aficionado a la música e incluso un excelente intérprete de viola, instrumento con el que se unía a los 16 músicos que componían su pequeña orquesta. Esta corte de confesión calvinista excluía toda música de iglesia que no fuera el canto comunitario de himnos por lo que Bach sólo se ocupaba de la música profana. De esta época datan por ejemplo los llamados Conciertos de Brandenburgo, las Suites orquestales, las Sonatas para violín, para violonchelo, flauta o viola de gamba. Y no sería esta la única relación de Bach con la música de corte pues compuso para las de Weisenfels, Sajonia o Prusia cantatas profanas, la Misa en Si menor o la Ofrenda musical. Posteriormente, ya en Leipzig, desde 1729, año en que se hizo cargo del Collegium Musicum, hasta la mitad de la década de los cuarenta, pudo volver de nuevo a esta actividad musical.

Con vosotros y vosotras la interesante cuarta conferencia que ofreció Daniel S. Vega Cernuda el 20 de enero de 2000:

Archivo de las anteriores conferencias:

tombeau de S. M. la Reine de Pologne

Empiezo hoy mi primera entrada sobre una obra de Johann Sebastian Bach, en este caso la BWV 198, Laß, Fürstin, laß noch einen Strahl (Trauer-Ode), también conocida como Tombeau de Su Majestad la Reina de Polonia. Esta cantata, a pesar de ser profana lleva una numeración en el catálogo Bach-Werke-Verzeichnis correspondiente a cantata religiosa. El hecho es que fue compuesta para una oración fúnebre pero la oda no se basa en ningún texto religioso. Nos encontramos ante una obra maestra de Bach, una delicia para los oídos, con una letra excepcional que, os aseguro, después de conocer su historia y analizarla detenidamente, su audición adquiere otra dimensión. Como con cualquier obra.

El 4 de septiembre de 1727 moría en Pretzsch, Christiane Eberhardine von Brandenburg-Bayreuth, esposa de Augusto el Fuerte y, por lo tanto, Electora de Sajonia y Reina de Polonia. El caso es que la buena señora cuando su augusto esposo, para que le coronaran rey de Polonia, abjuró de su fe luterana para abrazar el catolicismo, no le acompañó en ese paso y, en aquella tierra donde había surgido la Reforma luterana, el gesto tuvo una gran resonancia y fue tomada por el pueblo como modelo de religiosidad y patriotismo. Mientras tanto Augusto II (nombre con el que reinó en Polonia) se dedicó a la frivolidad con unas fiestas y orgías al más puro estilo versallesco que se tradujo en numerosos hijos que tuvo con sus múltiples amantes. En fin, que la señora se separó del monarca alegando conflicto religioso y desde entonces vivió todo el tiempo en el castillo de Pretzsch y dejándose solo ver en los actos oficiales que se realizaban en la corte de Dresde.

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Christiane Eberhardine von Brandenburg-Bayreuth

Cuando falleció, todo el reino se vio muy afectado al conocer la noticia y de forma especial en Leipzig y su universidad, uno de los centros de la ortodoxia luterana que, además del perceptivo luto oficial, proscribió de la iglesia la música figuraliter, o concertante, durante meses. En estas estábamos cuando la comunidad universitaria y más concretamente un grupo de jóvenes estudiantes de la aristocracia encabezados por Hans Carl von Kirchbach se propuso hacer un homenaje a la piadosa princesa el 17 de octubre de aquél mismo año. Este solemne funeral fue un gran acontecimiento para las fuerzas vivas de la ciudad.

Como los ambiciosos planes de este grupo de jóvenes incluían una interpretación de música fúnebre, Kirchbach se dirigió al profesor de filosofía y poética y cabeza de la sociedad literaria Deutsche Gesellchaft, Johann Christoph Gottsched, para encargarle el texto de la oda y, cómo no, al señor Bach, para que compusiese la música para dicho homenaje. Y aquí es donde surgió un problema.

Versión de Ricercar Consort

Versión de Ricercar Consort

El caso es que a su llegada Sebastian Bach tendría que haberse hecho cargo de la dirección musical de la Academia Lipsiensis (Universidad de Leipzig), pues esta era parte de un tradicional convenio entre Santo Tomás y la universidad en las cuatro ocasiones en las que la comunidad académica asistía a los oficios religiosos en su propia iglesia de San Pablo (Navidad, Pascua, Pentecostés y Conmemoración de la Reforma). En tiempos de Kuhnau estos oficios se incrementaron hasta llegar a todos los domingos del año, lo que suponía una reordenación en la agenda del Cantor y, sobre todo, un aumento de sus ganancias. Cuando Kuhnau falleció y en el año que la cantoría estuvo vacante, el organista de San Nicolás, Johann Gottlieb Görner, dirigió la música concertante en San Pablo “por su propia voluntad y sin que nadie lo pidiera”. Pero resulta que presentó su solicitud para ocupar el puesto y el 3 de abril de 1723, semanas antes de que Bach llegase a ocupar la cantoría de Santo Tomás (recordemos, tradicionalmente unida a la dirección música de San Pablo), la universidad lo aceptó y le nombró director musical de la universidad para los domingos ordinarios. En fin, que cuando Bach llegó a Santo Tomás creyendo que sería también el director musical de San Pablo pues resulta que lo era a medias y compartido con otro señor. Un jaleo, vamos, que ocasionó algún desencuentro en los principios, pero que no llegó a mayores. De hecho Görner llegó a ser el organista de Santo Tomás desde el otoño de 1729. Uno de esos desencuentros en el comienzo fue el que se produjo en esta ocasión.

Cuando Görner se enteró que le habían pedido a Bach y no a él la música para el homenaje real presentó una queja a la universidad aduciendo que podría suponer un precedente. Y en estas Kirchbach dijo que ya le había anticipado los honorarios y “llevaba ya ocho días componiendo la obra”. Parece ser que Kirchbach no tenía en buena consideración musical a Görner. El 11 de octubre la universidad redactó una declaración para que Bach la firmase en donde decía “se trata de un mero favor excepcional y que el presente no implica la creación de ningún precedente…”. Como se podía prever Bach no firmó el documento porque aún tenía pendiente su propia reclamación ante la universidad en relación con el reparto de competencias. Finalmente parece ser que Bach llegó a un acuerdo pacífico con el propio Görner que recibió de Kichbach una indemnización de 12 táleros.

La iglesia de San Pablo, de la universidad de Leipzig, hacia 1790

La iglesia de San Pablo, de la universidad de Leipzig, hacia 1790

Pese a este embarrado preámbulo Bach terminó la composición de un Tombeau de Sa Majesté la Reine de Pologne, catalogada como BWV 198 y se interpretó tal y como estaba previsto desde un principio, con las dos partes de la obra enmarcando un “panegírico fúnebre y de alabanza”. Antes de continuar unas palabras sobre el término tombeau. Esta palabra (del francés, tumba, sepulcro) es la expresión utilizada para referirse a un “género musical que se utilizaba en el barroco que se componía en homenaje a un gran personaje o en honor de un amigo o ser querido, tanto en vida como después de muerto, al contrario de lo que pudiera parecer, dado el nombre. Se trata generalmente de una pieza solemne, de ritmo lento y carácter meditativo, no desprovisto a veces de audacia armónica o rítmica”. Dicho esto paso a relatar como se desarrolló el acto en sí, ya que las crónicas del tiempo las recogen bastante detalladamente. La conclusión de la obra tuvo lugar, como testifica el propio autógrafo, el 15 de octubre, dos días antes de la ejecución y así es como se desarrolló el homenaje:

En solemne procesión y de acuerdo con un estricto protocolo, el cortejo partió de la iglesia de San Nicolás y al repique de campanas, los Concejales, el Rector Magnífico y los Profesores de la Universidad entraron en la iglesia de los paulinos, San Pablo, donde les aguardaba una nutrida congregación de destacadas personas de rango, no sólo de Sajonia sino también Ministros extranjeros, de la Corte y otros Caballeros, junto con gran número de damas que se encontraban en la ciudad con motivo de la Feria de San Miguel.

En medio de la iglesia se había instalado un gran catafalco, que se cubrió de negros crespones; sobre el órgano se leía la inscripción en latín culto LaVDIs sVnt LVCtVs InstrVMenta (son instrumentos de luto y alabanza), un cronóstico, cuyas letras en mayúsculas sumaban según la numeración romana 1.727, el año de referencia.

Mientras el cortejo entraba y una vez aposentados, se escuchó un preludio de órganos y la Oda Fúnebre escrita por el magister Johann Christoph Gottsched, miembro del Collegium Marianum, previamente distribuida entre los presentes por los bedeles, así como la breve Música Fúnebre compuesta por el Capellmeister Johann Sebastian Bach para esta ocasión al estilo italiano, con el propio señor Bach al Clave di Cembalo y acompañamiento de órgano, violas da gamba, laúdes, violines, flautas dulces, flautas traveseras, &c., la mitad fue escuchada antes y la mitad después de la oración de elogio fúnebre y duelo. El órgano acompañó la solemne salida de los participantes según el protocolo que imponía una estricta jerarquización.

El texto de Gottsched no seguía la estructura de la cantata de estilo italiano con arias y recitativos de manera que Bach dispuso la oda en nueve estrofas de ocho versos cada una, distribuyéndolas a su albedrío, a fin de adaptarlas al modelo de cantata que él practicaba. Los números inicial y final formarían parte de la Música fúnebre para el príncipe Leopold von Köthen interpretada el 24 de marzo de 1729. Salvo los recitativos y el coro número 7, los demás números serían parodiados e incorporados en 1731 a la Pasión según San Marcos.

Antes de pasar a comentar algunos de los números más importantes de la obra podemos conocerla y disfrutar de ella en el siguiente video con una grabación de Philippe Herreweghe:

Por cierto, para seguir el texto de la obra podéis pinchar en este enlace, con el texto original y una traducción al castellano.

Se abre la obra con un impresionante coro, lleno de dramatismo, que utilizó Bach para comenzar su Pasión según San Marcos en 1731. Con este comienzo se establece el sentimiento que imprime toda la obra, con una serena y transcendente tristeza. Todos los recursos de la técnica sirven para poner de relieve estas características, utilizando incluso las figuras de suspiros… unido a la sonoridad de la orquesta que prescinde de los metales que son sustituidos por el timbre más opaco de las violas de gamba y los laúdes. Laß, Fürstin, laß noch einen Strahl, con Ricercar Consort:

Los solistas van a ir interviniendo ordenadamente de soprano a bajo y, excepto éste, haciéndose cargo de recitativo y aria sucesivamente. El primer aria, el correspondiente a soprano, va apoyada por la cuerda y el continuo con un especial protagonismo del violín I. Al cantar las palabras iniciales Verstummt, verstummt, ihr holden Saiten! (enmudeced, enmudeced, dulces cuerdas!) la voz arranca en su registro grave sobre el silencio de violines y cuerdas. En la segunda sección la expresión O Schmerzenswort (oh palabra dolorosa), referida a la muerte, produce por dos veces un melisma (cambiar la altura de una sílaba musical mientras es cantada) lánguido, de crudo cromatismo que potencia el afecto. Verstummt, verstummt, ihr holden Saiten! Vuelvo a elegir a Ricercar Consort porque en la otra versión que tengo, la de Harnoncourt y Leonhardt, a pesar de ser una magnífica grabación, la voz soprano está interpretada por una voz infantil que en algunos momentos pierde la entonación. Os dejo con Katharine Fuge:

Quiero hablar un momento del recitativo de la voz de contralto. El efecto del toque de campanas mortuorias fue llevado repetidamente por Bach a sus cantatas (BWV 161, 95, 8, 127 o 73), de manera que ha sido denominado por los especialistas el tañido fúnebre. En este recitativo toda la orquesta al pleno, excepto los dos oboes, colabora en este efecto, mediante semicorcheas las flautas y arpegios de pizzicato la cuerda. Incluso el continuo, que inicialmente calla, se incorpora con cinco notas entrecortadas por silencios. Sobre este cuadro de increíble plástica musical entona la voz su elegíaco canto. En esta ocasión es el contratenor René Jacobs el que interpreta Der Glocken bebendes Getön en la versión de Leonhardt y Harnoncourt con el Collegium Vocale:

El aria de contralto se deja llevar por conceptos del texto como vergnügt (dichosamente), referido a la placidez de la muerte y proporciona un relajamiento con un tono más sosegado e íntimo. La versión de este incomparable Wie starb die Heldin so vergnügt! corresponde al maravilloso contratenor Carlos Mena con Ricercar Consort:

Tras este aria llega el turno del tenor pero, tras su recitativo y antes de que complete su intervención con el aria se cierra la primera parte de esta oda, que precedía a la oración fúnebre, con una fuga coral en la que los instrumentos intervienen inicialmente colla parte. Os dejo con el coro An dir, du Fürbild großer Frauen interpretado por Collegium Vocale, Concentus Musicus Wien y Knabenchor Hannover:

Tras la oración fúnebre se completa la intervención del tenor con el aria Der Ewigkeit saphirnes Haus, llena de expresión, acompañado de una flauta travesera y un oboe d’amore; las violas de gamba y laúdes se encargan del continuo con un gran interés contrapuntístico que parece referirse a la alegría de la morada celestial a la que la difunta sin duda ha llegado. Nada más comenzar el violín se fija en la palabra Ewigkeit (eternidad) para plasmarla con una larga nota tenida que posteriormente pasa a una serie de cincuenta y seis semicorcheas casi interminables como la eternidad misma… De nuevo Ricercar Consort, con Jan Kobow como solista:

La última intervención solista es la del bajo que se encarga de un recitativo paliado a la condición de arioso. Un arioso en el que se mencionan los ríos de Sajonia y Polonia, por lo que la música refleja el fluir y el movimiento ondulado de las aguas con un final que parece acompañar el dolor de sus tierras por la pérdida de la reina. En esta ocasión volvemos a la versión de Leonhardt y Harnoncourt con un extraordinario Harry van der Kamp llevándonos por las tranquilas aguas de este arioso, Was Wunder ists? Du bist es wert:

Termina este tombeau con un coro final en forma de giga con una expresión de dolor contenido y resignado. El epitafio que los poetas han de escribir sobre la tumba de la princesa es el momento culminante por lo que Bach la reslata con un impresionante unísono. Las frases aparecen entrecortadas por sorpresivos silencios, otra vez figuralismo retórico-musical de la muerte. Doch, Königin! du stirbest nicht. Os dejo con las dos versiones que tengo, cada una de ellas con su propia singularidad y las dos igualmente hermosas, una con el coro de niños y la otra con un ritmo más danzante. Primero la versión de Ricercar Consort:

Y finalmente la versión del Collegium Vocale:

el Leipzig de 1723

Leipzig era en 1723 un destacado centro comercial y universitario sajón regido por una burguesía cada vez más próspera y la segunda ciudad en importancia, después de Dresde, del electorado de Sajonia que, en aquél entonces, estaba gobernado por Augusto el Fuerte, a la sazón, elector de Sajonia y rey de Polonia. A este Leipzig es a donde llegaron, en dos coches, Johann Sebastian Bach, su segunda mujer, Anna Magdalena, sus cinco hijos y su cuñada, el sábado 22 de mayo de aquél año, víspera del domingo de la Trinidad, con todos sus enseres repartidos en cuatro carros.

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Plaza de Leipzig

Leipzig se encontraba en esos momentos con sus mandatarios municipales, encabezados por el burgomaestre y presidente del cabildo de Santo Tomás, doctor Gottfried Lange, en plena carrera por prestigiar y promocionar la ciudad comercial y universitaria. En su origen Leipzig había sido un asentamiento eslavo llamado Lipsk con una ubicación privilegiada en la planicie donde confluyen los ríos Pleisse, Elster Blanco y Parthe. Tras obtener sus fueros a mediados del siglo XII pronto floreció como importante centro comercial en mitad de varias rutas de comercio tradicionalmente utilizadas y es entonces, en ese siglo, cuando obtiene privilegios especiales del imperio y el papado autorizando a la ciudad la celebración regular de ferias comerciales. Sobrepasada la mitad del siglo XV estas ferias eran ya tres, la de Año Nuevo, la de Pascua y la de San Miguel, con una duración cada una de ellas de diez días. Hacia 1710 Leipzig era el mayor mercado de ferias comerciales en tierras germanas que atraía entre 6.000 y 10.000 expositores y visitantes.

Pero el poderío de la ciudad sajona no estaba solamente sustentado en su vocación comercial ya que en 1409 fue fundada su universidad, lugar donde se desarrollaron en 1519 las famosas disputas doctrinales entre profesores de teología, uno de ellos Martín Lutero y para comienzos del siglo XVIII se había convertido en una de las instituciones de enseñanza superior más distinguidas de Alemania.

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Martin Luther

Es a este Leipzig con dos fuerzas, la de la economía y comerciantes, por un lado, y la comunidad universitaria, por otro, que se potenciaban mutuamente para dar un empuje fuera de lo común a la ciudad, a donde el, hasta entonces, Capellmeister del Príncipe Leopold de Anhalt-Cöthen llegó para cubrir la vacante de Cantor de la Iglesia de Santo Tomás (amén de director musical de las principales iglesias). Este puesto había quedado desocupado durante un año tras la muerte del anterior maestro Johann Kuhnau.

Un profesorado eminente, una juventud académica dinámica y con gran futuro y una burguesía culta fomentaron el desarrollo de la ciudad y contribuyeron notablemente al prestigio de Leipzig como capital intelectual de Alemania. Sufrió gravemente las consecuencias de la guerra de los Treinta Años, más que Hamburgo o Francfort, por ejemplo, pero a partir de 1700 las cosas cambiaron y se empezó a vivir un periodo de crecimiento sin precedentes. En el año 1723 debía de contar con entre 32.000 y 35.000 habitantes que vivían este periodo de riqueza viendo como la ciudad iba cambiando su fisonomía con una proliferación de casas burguesas con manzanas ornamentadas y que contaban con grandes patios que se utilizaban para exposiciones y usos comerciales. Extramuros se extendían lujosos parques con invernaderos, patios de naranjos y pabellones residenciales. Esta prosperidad burguesa contribuyó a fomentar entre la ciudadanía próspera el interés hacia el coleccionista de arte. Tiziano, Rafael, Rubens, Leonardo, Rembrandt o Tintoreto formaban parte de estas crecientes colecciones. Proliferaron también las elegantes cafeterías que contribuyeron a la calidad de la vida social y  el florecimiento de la galantería, la exquisitez en la indumentaria y las buenas maneras, lo cual le valió a Leipzig el sobrenombre de “la pequeña París”.

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El Café Zimmermann hacia 1732

La música también se vio afectada por este crecimiento y periodo de riqueza y se crearon dos sociedades musicales, una, Collegium Musicum, fundada por Georg Philipp Telemann en 1701 y que interpretaban la música en el conocido Café Zimmermann y que de 1729 a 1739 dirigió Bach y la otra creada por Johann Gottlieb Görner que actuaba en la cafetería de Enoch Richter. Sin embargo, las actividades musicales más importantes eran las que tenían lugar todos los domingos y fiestas de guardar durante los oficios de las dos iglesias más importantes, Santo Tomás y San Nicolás, bajo la dirección del cantor de la escuela de Santo Tomás. Ese era el puesto para el que fue elegido y que venía a cubrir Johann Sebastian Bach en mayo de 1723 y que se convertiría en el epicentro desde el que el compositor de Eisenach creó, quizás, la música religiosa y espiritual más impresionante de todos los tiempos Soli Deo Gloria, sólo a Gloria de Dios.